Patrimonio monumental

Monumentos civiles

Castillo: de origen árabe, anterior a 1392. Situado sobre un estratégico montículo al sur de la población, la edificación más emblemática de Alanís ha sido testigo mudo de los aconteceres de la historia del pueblo desde finales del siglo XVI, en que se supone su construcción. De planta hexagonal, con torreón y barbacana, hoy ya desaparecida. Sus muros, de 2,3 m de ancho y 6,4 de alto, dejaban un único acceso al recinto por su cara norte, desde donde se avista el pueblo. Fue atacado por los franceses durante la ocupación napoleónica, quienes dinamitaron uno de sus muros, el suroeste, conservándose las ruinas en la actualidad.


Religiosos

Ermita de San Juan. Tradicionalmente considerada como la primera parroquia de la localidad, erigida a la sombra y amparo del castillo, sus caracteres arquitectónicos hacen pensar en una cronología de la primera mitad del siglo XIV( 7 ), aunque Hernández Díaz, Sancho Corbacho y Collantes de Terán citan -en 1939- una inscripción gótica en la que se daba como fundador del templo al caballero Cristóbal de Mosquera, en el siglo XV( 8 ). En la Visita Pastoral de 1706, antes citada, se nos dice de ella que "está bien reparada y moderadamente compuesto su altar". A mediados del siglo XIX se hallaba en estado ruinoso, pues en una carta del párroco Manuel de Santarén fechada el 15 de junio de 1853 se dice que "parte de ella está en alberca, saltan por lo alto, hacen candela" ( 9 ) . Algunos años después, el mismo párroco solicita a la Secretaría de Cámar a del Arzobispado una ayuda de 2.000 reales, cantidad en la que los peritos alarifes de Alanís habían valorado la restauración de la ermita, por haberse hundido parte de ella” ( 1 0 ) . En 1907, por la carta del párroco Antonio Martín de Alba fechada el 7 de marzo de ese año, sabemos que ya la ermita se había reparado( 1 1 ).

Arquitectónicamente se trata de un edificio de nave única, de planta rectangular dividida en cuatro tramos por medio de arcos transversales apuntados -modelo arquitectónico ampliamente difundido en la arquitectura medieval de las Sierras de Córdoba, Sevilla y Huelva- y rematada por un curioso ábside semicircular, más propio del románico que del mudéjar andaluz, cubriéndose todo ello por techumbre de madera. De gran interés resultan sus portadas, constituidas por arcos apuntados de cantería trasdosados por otros formados por cabezas de clavo, y relacionadas estilísticamente con las que dan acceso a la parroquia de Nuestra Señora de las Nieves( 1 2 ).

En cuanto a las obras de arte que albergó este recinto sacro, sabemos por la carta antes citada del párroco Manuel de Santarén fechada en 1853, que en esa fecha estaban colocadas sobre unos poyos de material las esculturas de San Juan Bautista, San Juan Evangelista, San Antonio Abad, Santa Ana y Santa Brígida habiendo encontrado unos jóvenes en 1906 dentro de un tabique una escultura de Cristo Crucificado, al cual se le hicieron solemnes cultos con procesión -asistieron más de 2.000 personas según cuenta el párroco Antonio Martín de Albapara conmemorar su hallazgo( 1 3 ). En 1936 desaparecieron todas estas esculturas( 1 1 ), citando en 1939 los mencionados Hernández Díaz, Sancho Corbacho y Collantes de Terán una pintura mural con el tema del Bautismo de Cristo.


Ermita de Nuestra Señora de las Angustias: se erigió en recuerdo de la victoria obtenida contra los “moros”, a 200 metros de la población, en el llamado valle de Matamoros. Su construcción consta de tres tramos y entrada. El primer tramo fue construido en el siglo XVIII, existiendo una lápida con la inscripción de la fecha de 1656. En su interior se guarda y venera la imagen de nuestra Señora de las Angustias, patrona de la localidad, cuya primitiva imagen fue destruida durante la Guerra Civil, siendo posteriormente sustituida por la actual, obra del escultor Castillo Lastrucci. Gótico medio. Reconstruida en el S XVIII.


Ermita de Jesús Nazareno: edificio perteneciente al antiguo hospital de la Caridad, hoy desaparecido, cuenta en su interior con un retablo de estilo barroco. En esta capilla, de belleza sencilla y austera, y que invita al recogimiento y devota oración de los vecinos y visitantes, es donde se venera la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, titular de una de las cofradías de penitencia más populares en la localidad. S XVI. Visitas de 10:00 a 22:00.

Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves: construcción tradicional de tres naves, que data del año 1356. Es de destacar su valioso retablo barroco, que adorna todo el frontal del altar mayor, y que data del siglo XVI. En el interior hay una capilla del siglo XVI, decorada con azulejos mudéjares. A causa de un terremoto, sufrió importantes reparaciones a mediados del siglo XVIII. Importante retablo gótico. Visitas en horario de cultos.

Ermita de San Miguel de la Breña: situada a escasos kilómetros de la localidad, en la carretera que conduce a Malcocinado, y en una finca de propiedad particular, es el último vestigio que se conserva del antiguo Monasterio Basílico que en su día existió. La ermita, que ha quedado como almacén del actual cortijo, consta de una sola nave dividida en dos tramos, uno de bóveda de cañón y el otro de cúpula.


Arquitectura popular

Fuente de Santa María: sita en el casco urbano, construida en tiempos de Carlos V. Ha sido la gran abastecedora de agua durante siglos, y entrañablemente querida por los lugareños de todos los tiempos. Está ubicada en la calle Angustia, en un pequeño ensanche que en tiempos se denominó plaza de Santa María. Junto a un manantial de aguas, del que históricamente se ha surtido la población más próxima, se erigió un muro frontal en honor a la Virgen de las Angustias, ubicándose un panel de cerámica sevillana con la imagen, fechado en 1767.

Fuente de Pilitas: por el camino que conduce al camposanto, en su margen izquierdo, se encuentra la Fuente de las Pilitas, de gran valor etnográfico local y fuente de inspiración de la leyenda-mito del “Encanto de las Pilitas”. Es una antigua fuente árabe en ladrillo, acompañada de su correspondiente alberca del mismo origen y estilo, que aún hoy sigue cumpliendo su primordial función de riego de las huertas cercanas y abrevadero de ganado.

Cruces de Mayo: históricamente, las Cruces de Mayo representan una vinculación de los lugareños con su barrio de origen, manifestándose estos sentimientos con la celebración de estas fiestas, cuando cada barrio se agrupa en torno a sus carrozas de procesión, produciéndose una fuerte rivalidad entre las mismas. Hoy han desaparecido totalmente estas manifestaciones populares, pero aún permanecen sus monumentos simbólicos en hierro forjado y piedra tallada, en el barrio de Triana, y en las calles Nueva y Corredera.

 

Mapa de localizacion

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