Fuente de Las Pilitas

Por el corto camino que conduce al camposanto en su margen izquierdo, se encuentra la Fuente de las Pilitas, de gran valor etnográfico local y fuente de

inspiración de la leyenda-mito del "Encanto de las Pilitas". Es una antigua fuente árabe en ladrillo, acompañada de su correspondiente alberca, del mismo origen y estilo, que aún hoy sigue cumpliendo su primordial función de riego de las huertas cercanas y abrevadero de ganado.

 

Leyenda del encanto de las Pilitas.

Era el 24 de junio de un año incierto, día de San Juan, Patrón de Alanís. El sol del ocaso doraba las cumbres de las montañas que circundan a este pueblo. En le ermita de San Juan situada al lado del catillo, había fiesta grande, donde aquella tarde se había dado cita la mayoría de los habitantes de Alanís.

A la sazón moraba en Alanís, diferentes familias musulmanes que habían recibido las aguas del bautismo, pero que continuaban practicando los ritos de su religión. Entre estos musulmanes había una joven morisca llamada Ascia. Era de una belleza singular. Mantenía relaciones secretas con un doncel hijo del alcaide del castillo, el cual, enamorado de la bella sarracena quería librarla del harén. Aquel día de fiesta aprovechando el tumulto, había concertado una entrevista con Ana María, que este era el nombre tomado por la sarracena, en la fuente de Las Pilitas, lugar inmediato al castillo para revelar ella al cristiano que su padre había decidido casarla con un árabe como es uso y costumbre de esta religión.

El escenario de la cita es misterioso, pintoresco y bello, y propio para la expansión del idilio y allí contó al cristiano sus temores.

El padre de la morisca que había recibido confidencia de aquella entrevista, dió aviso al futuro marido de su hija, que se llamaba Alí el africano y éste corrió lleno de ira al lugar de la cita y mientras enlazados se juraban sus amores eternos, el feroz moro clavó su alfange a traición en la espalda del joven cristiano, dejándole sin vida. Ascia enloquecida por la escena y por el furor del sarraceno, corrió despavorida gritando y el eco de sus gritos y su visión desaparecieron por las alturas de la alameda, como un girón fugaz de luna. El morisco se ensañó con el cuerpo inerte del confiado cristiano y cuando intentó buscar a la bella Ascia Halema, ésta había desaparecido del entorno. Avisados, los parientes y amigos buscaron inútilmente entre la arboleda y en las profundidades del arroyo. Todo fue inútil, la bella Ascia había desaparecido para siempre.

En años sucesivos, siempre que era llegado el día 24 de junio, a las doce de la noche, los curiosos que al regresar de la fiesta llegaban a la fuente de Las Pilitas, hallaban sentada al borde de la misma a la visión bella de Ana María y al querer acercarse a la misma, la visión desaparecía lo mismo que en la noche del drama.

Asi es el relato y la tradición oral transmitida al devenir de los años, con toda su poesía y con todo su misterio. Es un episodio amoroso más entre estas dos religiones que a pesar de tener muchos puntos de contactos, son opuestas por la diferencia de las religiones.

Esta leyenda se encontraba en la actualidad muy fragmentada y casi desaparecida. La tradición ha quedado como una leyenda local con el nombre de "El encanto de las Pilitas".

Alanís en la Historia y en la leyenda, Carlos Lora

Fuente de las Pilitas de Alanís.

Fuente de época islámica, servía para el regadío de los campos de los alrededores y como abrevadero para el ganado. Es uno de los escasos testimonios del pasado musulmán en Alanís. Es una construcción de tipo rural que nos demuestra el carácter de alquería, una especie de cortijo, que constituía Alanís en época musulmana. Se trataría más que de una ciudad o pueblo un conjunto de construcciones a modo de cortijo para explotar agrícolamente la zona y para vigilarla militarmente. Es un claro ejemplo de la definición de Patrimonio Ambiental: es a la vez obra de la naturaleza (manantial) y del ser humano (construcción); por tanto hablamos de la suma del Patrimonio Natural y el Cultural, Patrimonio Ambiental.

Leyenda
Es a la vez un elemento patrimonial material e inmaterial. Porque no solo tiene valor por ser un testimonio físico de la cultura islámica en Alanís sino también porque se ha generado en torno a ella una leyenda popular “el Encanto de las Pilitas”, que constituye un elemento de carácter intangible o inmaterial.

La leyenda cuenta la historia de la musulmana Ascia, hija de un morisco que se convierte al cristianismo por obligación. Ascia abraza sinceramente la fe cristiana y adopta el nombre de Ana María. Además se enamora de un cristiano, el hijo del alcaide del castillo. Su padre para quitarle las ideas cristianas de la cabeza decide casarla con un africano que viene a Alanís a buscarla. Ascia decide citarse con su amante cristiano la noche de San Juan para comunicarle la fatal noticia y lo hacen en la fuente de las Pilitas. El africano los sorprende y mata de un tiro al cristiano mientras que Ascia echa a correr tropezando y cayendo en las Pilitas. Su cuerpo nunca fue encontrado. Desde entonces cuenta la leyenda que Ascia se aparece llorando en la fuente todas las noches de San Juan.

Esta leyenda , se escenifica por un grupo de teatro en la Ermita de San Juan el 24 de Junio.

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Fuente de las Pilitas
De las Pilitas el encanto
Donde una niña moruna
Se enamoró de un cristiano.
Allí a media noche
del castillo, ella bajando
Llegaba al pie de la fuente
Y esperaba suspirando.
Ella esperaba a su amante
Para entregarse en sus brazos
El cristiano no llegaba
Pues la sangre derramando
Su amante perdió la vida
En batallas peleando
La Sarracena sufría
Sufría la niña tanto
Que lágrimas derramaba
Por sus mejillas de nardos
Y de la fuente en su agua
Su ropita iba lavando
Por el puente de las Pilitas
Y de día paseando
Por todos cuatro costados
Y mirando hacía los cielos
Con sus entrelazados
A s u ALÄ le suplicaba
Que protegiera al cristiano
Que en los campos de batalla
Estaría guerreando
El tiempo pasaba y pasaba
El tiempo pasaba raudo
Y la pobrecita niña
Poco a poco iba enfermando
Y según cuenta la historia
De aquellos antiguos años
Ya solo bajó una noche
Bajo la luz de un relámpago
Y allí se quito la vida
Por su amante suspirando
Encanto de las Pilitas
De ti se oye un quebranto
A las doce de la noche
De un corazón destrozado.

 

Albun fotográfico

 

Localización

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