Ermita San Juan

Nos encontramos ante un edificio de arcos transversales de una sola nave, fechada en el primer tercio del siglo XIV por Hernández Díaz, por la forma semicircular del ábside, la molduración del arco toral del presbiterio e incluso las portadas.


A propósito de éstas, la de poniente se compone de sencillo mafronte rematado por espadañas “con ojo de buey” de tipo mudejárico, posiblemente en época anterior provista de porche.


La otra portada, la del lado evangélico, presenta molduración, recordando los modillones cordobeses. La tradición oral habla de la salida de algunas familias de su pobreza gracias a reveladores sueños sobre un mítico tesoro de alhajas en el seno de la ermita, así como de varias galerías subterráneas desde el cerro a otros Lugares.

La Ermita de San Juan es el edificio religioso más entrañable y antiguo de Alanís, situada junto al Castillo fue la primitiva parroquia y muy posiblemente su titular fuera el primer Patrón que tuvo Alanís, siendo después sustituido por la Virgen de las Angustias.


El entorno de la Ermita de San Juan constituye un enclave de gran valor histórico y paisajístico. Desde el cerro donde se asienta la Ermita y el Castillo -que se encuentra a escasos 20 metros-, se puede divisar toda la localidad y sus alrededores. Extensas superficies adehesadas, montes y manchas de olivar, conformando un cuadro muy representativo de la Sierra Norte de Sevilla, a la que pertenece Alanís y que está declarada Parque Natural.


Una vez concluidos los trabajos de reconstrucción, la Ermita de San Juan y su entorno podrán ser utilizados para: Espacios culturales: música clásica, representaciones teatrales, belenes vivientes, conferencias, seminarios. etc.


Centro de información: turística y de interpretación del patrimonio natural y antropológico de Alanís. Espacio exterior: se accederá por dos caminos iluminados y pavimentados, y podrán ser uno de los parques periurbanos más bellos de la provincia de Sevilla, un espacio ideal para disfrutar del paisaje y de la historia. Por su emplazamiento podrá ser el punto de arranque de senderistas y amantes de la naturaleza.


En definitiva se trata de integrar la Ermita de San Juan y sus alrededores con la localidad, sin dejar de valorar las potencialidades que esta obra puede tener para la promoción de un turismo rural y alternativo de calidad, que ya tendrá un motivo más para visitar Alanís. La Ermita antes de que se iniciase el proceso de restauración presentaba un lamentable estado de abandono invadida por la vegetación y habiendo perdido la techumbre así como los hermosos frescos que adornaban sus paredes, pero aún en ese estado se levantaba con orgullo mostrando su silueta en lo alto del cerro junto al Castillo.


Interesantísimo y muy espacioso edificio de arcos transversales del tipo de la Sierra, distribuido en una gran nave. El estudio de la planta revela ante todo la originalidad del torcimiento de su eje en la cabecera, en la horma varias veces repetida en monumentos medievales españoles, que tanto ha dado que opinar a críticos e historiadores.


Ofrece, además de la orientación tradicional, la disposición semicircular del ábside, tan poco frecuente por acá. El alzado delata la robustez extraordinaria de la fábrica, en contraste con el conjunto arquitectónico de las obras de la época en la religión andaluza. Sus cubiertas son de madera, reconstruidas en 1906. La inscripción gótica que se publica, situada en el muro de la Epístola del antepresbiterio, es bastante explícita al transmitirnos las noticias fundamentales que transcritas quedan. Si hubiéramos de atender objetivamente al edificio, es indudable que habríamos de retrotraer su fecha quizás al primer tercio del s. XIV.


Citaremos en el presbiterio una pintura mural representando el Bautismo de Jesús en el Jordán, muy mal conservada pero de fecha quizás no muy lejana a la que revela la inscripción aludida.

 

Albun fotográfico

 

Localización

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